San Rafael (hebreo: רָפָאֵל, Rāp̄āʾēl), dentro del cristianismo, se refiere a un arcángel, siendo uno de los tres arcángeles conocidos por nombre dentro del cristianismo católico y ortodoxo, dado que la referencia al personaje se da dentro del libro de Tobias o Tobit. Los otros dos arcángeles son Miguel y Gabriel. Es uno de los tres patrones del peregrino.

Imagen del Arcángel San Rafael en procesión, en la localidad segoviana de San Rafael (España), patrón de la misma

Imagen del Arcángel San Rafael en procesión, en la localidad segoviana de San Rafael (España), patrón de la misma

El nombre proviene del hebreo רפאל: Rafa-El, que significa ‘Dios sana’ o ‘Dios Él ha sanado’ o ‘¡sana, Él!’ o ‘medicina de Dios’. Actualmente la palabra hebrea equivalente a médico es rofe, conectado con la misma raíz de Rafa-El. En árabe se llama اسرافيل Israfil.

Descripción bíblica

De acuerdo con el Libro de Tobías 5,4, Rafael fue enviado por Yaveh para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un largo y peligroso viaje para conseguirle una esposa piadosa al joven. Esta es Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas.

San Rafael, patrono de Hellín saliendo de su ermita

San Rafael, patrono de Hellín saliendo de su ermita

En un principio, Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor».

Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que extraería las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo enamorado de Sara y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael se lo considera protector de los novios o el noviazgo, mas no quien promueve los noviazgos como el Eros (Cupido) grecorromano.

San Rafael en la Iglesia copta

En el capítulo 21 del Libro de Enoc (s. II a. C.), libro considerado canónico por la Iglesia copta pero no así por la mayoría de las Iglesias y comunidades cristianas, se nombra a los otros seis:

  • Mig El (Miguel)
  • Gabri El (Gabriel)
  • Uri El (Uriel)
  • Rag El (Raguel)
  • Sari El (Sariel)
  • Remi El (Remiel)

El Libro de Enoc (s. II a. C.) menciona a Rafael como el santo ángel de los espíritus de los seres humanos, y el encargado de las enfermedades y de todas las heridas de la descendencia de la humanidad.

A San Rafael dentro de la Iglesia copta se pide su intercesión para alejar enfermedades.

Rafael en el Islam

El Islam lo considera el ángel responsable de anunciar la fecha del Juicio Final mediante el sonido de un corno. En ocasiones se lo representa con atuendo de peregrino y portando un gran pescado en su mano.

Rafael en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Rafael es considerado un ángel del Señor que, juntos con otros ángeles como Gabriel y el arcángel Miguel, participó en la Restauración del evangelio en estos, los últimos días.

A pesar que la Biblia utilizada por los SUD (edición Reina-Valera 2009) contiene 66 libros al igual que el canon protestante (y por ende no se incluyen los libros deuterocanónicos), Rafael es uno de los nombres preterrenales de uno de los grandes profetas de la Santa Biblia, sin embargo una característica muy propia de los SUD es la revelación continua, lo que resulta en la publicación de otros libros canónicos aparte de la Biblia. Uno de estos libros canónicos es el libro de “Doctrina y Convenios“, en el cual se menciona a Rafael y explica su importante rol en estos últimos días:

“¡Y además, la voz de Dios en la alcoba del anciano papá Whitmer, en Fayette, Condado de Séneca, y en varias ocasiones y en diversos lugares, en todas las peregrinaciones y tribulaciones de esta Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días! ¡Y la voz de Miguel, el arcángel; la voz de Gabriel, de Rafael y de diversos ángeles, desde Miguel o Adán, hasta el tiempo actual, todos ellos declarando su dispensación, sus derechos, sus llaves, sus honores, su majestad y gloria, y el poder de su sacerdocio; dando línea sobre línea, precepto tras precepto; un poco aquí, y otro poco allí; consolándonos con la promesa de lo que ha de venir en lo futuro, confirmando nuestra esperanza!” Doctrina y Convenios 128:21

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