Venus era una importante Diosa romana relacionada principalmente con el amor, la belleza y la fertilidad, que desempeñaba un papel crucial en muchas fiestas y mitos religiosos romanos. Desde el siglo III a. C., la creciente helenización de las clases altas romanas la identificó como equivalente de la Diosa griega Afrodita. De esta forma, Vulcano se convirtió en su esposo. Virgilio, como halago a su patrón Augusto y al gens Julia creó a Venus a imagen de Afrodita, y Julio César la adoptó como su protectora, ancestra del pueblo romano a través de su legendario fundador Eneas y su hijo Iulus.

En la mitología

Venus con manzana de Bertel Thorvaldsen (c. 1805)

Venus con manzana de Bertel Thorvaldsen (c. 1805)

Venus solía asociarse con la Diosa griega Afrodita y la etrusca Turan, tomando aspectos prestados de ambas. Como con la mayoría de las demás deidades del panteón romano, el concepto literario está cubierto por las ropas tomadas de los mitos griegos literarios de su equivalente, Afrodita. La anterior diosa etrusca o latina de la vegetación y los jardines pasó a ser relacionada deliberadamente con la griega Afrodita. Sin embargo, según la Eneida de Virgilio, como equivalente romano de Afrodita no llegó a tener una personalidad tan marcada en su sensualidad o crueldad como la griega, aunque conservara sus atributos y símbolos, como la manzana dorada de la discordia.

Lucrecio también le dedica, como la Madre Naturaleza, las primeras líneas de su famoso poema. Donde ella trae a la humanidad por azar, una visión que, a nivel molecular, y despojado de su antropomorfismo, es equivalente a la ciencia moderna. 

En algunos mitos latinos Cupido era hijo de Venus y Marte, el dios de la guerra.

Culto

Su culto empezó en Ardea y Lavinio (Lacio). El 15 de agosto de 293 a. C. le fue dedicado el templo más antiguo del que se tiene constancia, y el 18 de agosto se instituyó la fiesta llamada la Vinalia Rustica. El 25 de abril de 215 a. C. le fue dedicado un templo fuera de la Porta Collina en la colina Capitolina para conmemorar la derrota romana en la Batalla del Lago Trasimeno.

Epítetos

Campo Iemini Venus, estatua romana de mármol de tipo Venus Capitolina o Venus Púdica (Museo Británico)

Campo Iemini Venus, estatua romana de mármol de tipo Venus Capitolina o Venus Púdica (Museo Británico)

Como otras deidades romanas importantes, se le atribuyen varios epítetos para aludir a sus diferentes aspectos o roles.

    • Acidalia, que procedía según Servio de la fuente Acidalia cerca de Orcómeno, en la que solía bañarse con las Gracias, si bien otres relacionan el nombre con el término άκιδες acides, ‘cuidados’ o ‘problemas’.
    • Cloacina (‘purificadora’), una fusión con la Diosa del agua etrusca Cloacina, probablemente el resultado de una estatua de Venus prominentemente ubicada cerca de la Cloaca Máxima, el sistema de alcantarillado de Roma. La estatua se erigía sobre el punto donde se selló la paz entre el pueblo romano y el sabino.
    • Ericina (‘del brezo’), por el monte Erice (oeste de Sicilia), uno de los centros de su culto. Se le dedicaron templos en la colina Capitolina y fuera de la Porta Collina. Personifica el amor «impuro» y era la Diosa patrona de las prostitutas.
    • Felix (‘favorable’), un epíteto usado para un templo en el monte Esquilino y para otro construido por Adriano dedicado a Venus Felix et Roma Aeterna (‘Venus favorable y Roma eterna’) en el lado norte de la Vía Sacra. Este epíteto también se usa para una escultura concreta de los Museos Vaticanos.
    • Genetrix (‘madre’), en su papel como ancestra del pueblo romano, una Diosa de la maternidad y la vida doméstica. Se celebraba una fiesta en su honor el 26 de septiembre. Como era considerada en concreto la madre del gens juliano, Julio César le dedicó un templo en Roma. Este nombre también se aplica a un tipo iconológico de estatua de Afrodita/Venus.
    • Calipigia (‘de las bellas nalgas’), una forma adorada en Siracusa (Sicilia).
    • Libertina (‘de los libertos’), un epíteto que probablemente surgió de un error del pueblo romano confundiendo lubentina (posiblemente ‘placentera’ o ‘apasionada’) con libertina. Puede estar relacionada con Venus Libitina, también llamada Libentina, Libentia, Lubentina o Lubentia, un epíteto que posiblemente proceda de la confusión entre Libitina, una Diosa funeraria y la antes mencionada lubentina, llevando a una amalgama de Libitina y Venus. Se dedicó un templo a Venus Libitina en el monte Esquilino.
Venus romana de bronce del siglo I d. C. (M.A.N., Madrid)

Venus romana de bronce del siglo I d. C. (M.A.N., Madrid)

  • Murcia (‘del mirto’), epíteto que fusionaba a la Diosa con la poco conocida Diosa Murcia o Murtia, que estaba asociada al árbol de mirto, si bien en otras fuentes era considerada Diosa de la pereza y la holgazanería.
  • Obsequens (‘cortés’ o ‘indulgente’), epíteto al que se dedicó un templo a finales del siglo III a. C. durante la tercera guerra samnita por Quintus Fabius Maximus Gurges. Se construyó con el dinero de las multas que pagaban las mujeres a las que se hallaba culpables de adulterio. Era el templo más antiguo a esta Diosa en Roma y se ubicaba probablemente a los pies del monte Aventino cerca del Circo Máximo. El día de su dedicación, el 19 de agosto, se celebraba la Vinalia Rustica.
  • Urania (‘celestial’), epíteto que fue usado como título de un libro por Basilius von Ramdohr, de un relieve por Pompeo Marchesi y de un cuadro por Christian Griepenkerl.
  • Verticordia (‘transformadora de corazones’), la protectora contra el vicio, en cuyo honor se celebraba el 1 de abril. Se le construyó un templo en Roma en 114 a. C. que le fue dedicado el 1 de abril, con la instrucción de los Libros Sibilinos para compensar por la infracción de la castidad de tres vírgenes vestales.
  • Victrix (‘victoriosa’), un aspecto de la Afrodita armada que el pueblo griego había heredado de Oriente, donde la Diosa Ishtar «seguía siendo una diosa de la guerra, y Venus podía llevar la victoria a Sila o a César». Esta fue la Diosa a la que Pompeya dedicó un templo en la cima del teatro en el Campus Martius en el 55 a. C. También había un altar dedicado a Venus Victrix en la colina Capitolina, y festivales el 12 de agosto y 9 de octubre, ofrendándosele en este último un sacrificio anualmente. En el arte neoclásico, este título se usa a menudo en el sentido de «Venus Victoriosa sobre los corazones de los hombres» o en el contexto del Juicio de Paris (por ejemplo, la Venus Victrix de Antonio Canova, un retrato reclinado semidesnudo de Paulina Bonaparte).

Otros epítetos significativos son: Amica (‘amiga’), Armata (‘armada’), Caelestis (‘celestial’) y Aurea (‘dorada’).

Venus de Milo

Venus de Milo

En el arte

Arte clásico

El arte romano y helenístico produjo muchas variaciones sobre la Diosa, a menudo basadas en el tipo praxiteliano Afrodita de Cnido. Muchos desnudos femeninos de esta época de escultura cuyos temas son desconocidos se suelen llamar en la moderna historia del arte «Venus», incluso si originalmente pudieran haber sido el retrato de una mujer mortal más que una imagen de culto de la Diosa.

Algunos ejemplos son:

  • Venus de Milo (130 a. C.)
  • Venus de Médici
  • Venus Capitolina
  • Venus Esquilina
  • Venus de Itálica
  • Venus Felix
  • Venus de Arlés
  • Venus Anadiómena
  • Venus, Pan y Eros
  • Venus Genetrix
  • Venus de Capua
  • Venus Calipigia
  • Venus Púdica
Venus del espejo de Diego Velázquez (c. 1644)

Venus del espejo de Diego Velázquez (c. 1644)

Arte posclásico

Se convirtió en un tema popular en la pintura y escultura del Renacimiento europeo. Como una figura «clásica» cuyo estado natural era la desnudez, era socialmente aceptable representarla sin ropas. Como la Diosa de la salud sexual, estaba justificado cierto grado de belleza erótica en sus retratos, que resultaba atractivo para el arte y sus mecenas. Con el tiempo, «venus» llegó a aludir a cualquier representación artística de una mujer desnuda en el arte posclásico, incluso si no había indicios de que se tratase de la Diosa.

Algunas obras famosas son:

Venus Anadiómena, por Tiziano (c. 1525)

Venus Anadiómena, por Tiziano (c. 1525)

  • El nacimiento de Venus de Botticelli (c. 1485-1486)
  • Venus dormida de Giorgione (c. 1507)
  • Venus de Urbino de Tiziano (1538)
  • Venus del espejo de Velázquez (c. 1644)
  • El nacimiento de Venus de François Boucher (1740)
  • Venus Anadyomene de Théodore Chassériau (1838)
  • El Nacimiento de Venus de Eugène Emmanuel Amaury-Duval (1862)
  • Olympia de Manet (1863)
  • Nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel (1863)
  • El nacimiento de Venus de Bouguereau (1879)
  • Venus Victrix de Canova (c. 1805)
  • Venus en el baño de John William Godward (1901)

Arte prehistórico

En el arte prehistórico, desde el descubrimiento en 1908 de la llamada Venus de Willendorf, se suele llamar «Venus paleolíticas» a las pequeñas esculturas de formas femeninas redondeadas. Aunque se desconoce el nombre de la Diosa realmente representada, el evidente contraste entre estas figuras de culto obesas y fértiles y la concepción clásica de esta Diosa ha supuesto mayor resistencia para la terminología.

Tannhäuser

Tannhäuser en el Venusberg, de John Collier (1901): un decorado dorado distintivo del quattrocento italiano

Tannhäuser en el Venusberg, de John Collier (1901): un decorado dorado distintivo del quattrocento italiano

La leyenda medieval alemana de Tannhäuser conservó el mito de Venus mucho después de que su culto fuera desterrado por el cristianismo.

La historia alemana cuenta que el caballero y poeta Tannhäuser halló el Venusberg, una montaña con cuevas que contenían el hogar subterráneo de la Diosa, y pasó un año adorándola allí. Tras abandonar el Venusberg, Tannhäuser tuvo remordimientos y viajó a Roma para preguntar al papa Urbano IV si era posible que le absolvieran sus pecados.

Urbano contestó que el perdón era tan imposible como lo sería que su báculo floreciese. Tres días después de que Tannhäuser se marchara, el báculo de Urbano floreció. Se enviaron mensajeres a buscar al caballero, pero éste ya había regresado al Venusberg y nunca volvió a ser visto.

Otras Diosas del amor

Adicionalmente, ha sido comparada con otras Diosas del amor: Rembha (hindú), Milda (lituana), Frigg y Freyja (nórdica), Ishtar (mesopotámica), Isis (egipcia), Inanna (sumeria), Astarté (fenicia), Reitia (de los vénetos), Uni-Astre (láminas de Pyrgi), Suadela y Ushás en la religión védica. Ushás también está vinculada con Venus mediante un epíteto sánscrito que se le aplica, vanas- (‘adorabilidad’, ‘deseo’, ‘anhelo’), que es un cognado de Venus, sugiriendo una relación protoindoeuropea mediante la raíz reconstruida *wen-, ‘desear’.

Otra interesante asociación es el dios letón Auseklis (personificación de su cuerpo celestial), cuyo nombre procede de la raíz aus-, ‘aurora’. Tanto Auseklis como Mēness (‘luna’) son Dieva dēli (‘hijes de dios’).

 

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