Òrúnmìlà u Orula es una de las deidades del panteón de la Osha Ifá, la religión Yoruba. En la Santería se sincretiza con San Francisco de Asís.

Òrúnmìlà

Òrúnmìlà, conocido también como Orula u Orunla, en la cultura yoruba y extendida a Cuba (afrocubana), es el orisha que simboliza la renovación, la transmutación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, las confrontaciones, los retos, los peligros de sumersión, los dramas pasionales, la envidia, las herencias y donaciones, las búsquedas difíciles, el inconsciente colectivo, el sueño, la magia y la muerte. Es simbólicamente representado con los colores amarillo y verde en sus collares y manillas, y en la cultura de África se utilizan los colores café y verde.

Cuerpo literario de Ifá

Está formado por símbolos o combinaciones del sistema binario llamados Odù, que representan en todo su contexto, los dieciséis Méjìs de Ifá y, en igual número, representan los dieciséis reinados conocidos en el comienzo en la religión, en Ilé Ifé, lugar donde nace la cultura Yoruba. Los oddun tienen un orden jerárquico y un nombre que distingue a los primeros dieciséis o pareados, y que combinados entre sí dan lugar a 256 Odù o Matriz de Ifá por el cual se conforma el cuerpo literario de Ifá.

Los 16 Odù Méjì (Reyes) u Olodus (Apóstoles de Òrúnmìlà) son:

  1. Baba Èjiogbé Méjì.
  2. Baba Òyèkú Méjì
  3. Baba Ìwòrì Méjì
  4. Baba Òdí Méjì
  5. Baba Ìrosùn Méjì
  6. Baba Òwórin Méjì
  7. Baba Òbàrá Méjì
  8. Baba Òkànràn Méjì
  9. Baba Ògúndá Méjì
  10. Baba Òsá Méjì
  11. Baba Ìká Méjì
  12. Baba Òtúrúpòn Méjì
  13. Baba Òtúrá Méjì
  14. Baba Ìretè Méjì
  15. Baba Òsé Méjì
  16. Baba Òfún Méjì

El Orisha

Òrúnmìlà es un Orisha mayor. Con respecto a él se ha creado todo un complejo religioso que lo hace diferente y lo singulariza de las demás Orishas. Òrúnmìlà y su secreto de Ifá, conforman una mezcla similar a lo que serían el Prometeo de la Mitología griega y el Oráculo de Delfos. Es el gran benefactor de las personas y su principal consejero, ya que les revela un posible futuro y la forma de influir en el mismo de forma satisfactoria para ellas. Òrúnmìlà tiene el secreto de Ifá, el oráculo supremo mediante el cual se comunica con ellas.

Òrúnmìlà es el Orisha sabio, el que puede influir sobre el destino, incluso el más adverso. Tiene bajo su control uno de los cuatro vientos, y sus conocimientos médicos son impresionantes. Quien no sigue sus consejos, sea humano u Orisha, puede sufrir calamidades (Osogbu) inducidas por Èsú Elegba.

El até (tablero de Ifá), mediante el cual se realizan las adivinaciones, fue propiedad de otro Orisha en un inicio, Shangó (rey de los Orishas) y hermano de Òrúnmìlà. Shangó se lo cedió a Òrúnmìlà con autorización de Olofi (Dios supremo) y así obtuvo Òrúnmìlà el dominio de los secretos de la adivinación.

Òrúnmìlà, dentro de la religión Yoruba y afrocubana conocida como diáspora, es el Elerin ikpin ibikeji Olodumare (Orunmila el testigo de la creación y segundo al mando de Olodumare). Ifá afirma que cuando Olodumare creó la existencia del Universo, Òrúnmìlà estaba ahí como testigo de la creación y del destino de todo lo que existiría.

Familia

Òrúnmìlà es hijo de Obatalá y Yemú como padres ancestrales, y de Alayerú y Orokó como padres terrenales. Tuvo descendencia con Oshun. Junto a Olofí (máxima representación en la diáspora religiosa Yoruba asentada en Cuba) y Odúdùwá, forman una trilogía fundamental en la cosmología Yoruba. Le pertenecen todos los días y se le venera el 4 de octubre. Sus colores son el verde y el amarillo. A diferencia de todos los demás Orishas que pueden personificarse en su descendecia para comunicarse (bajar a la cabeza, montarse), la única forma de contacto con él son sus oráculos.Para ello se utilizan el Òpèlè y el Tablero de Ifá con ikines. Las Babalawas y Babalawos (Sacerdocio de Ifá), son llamados a invocar a Òrúnmìlà a través de suyeres y orikis, a efectos de realizar la consulta al Oráculo, que tiene como mayor exponente Ifá. Òrúnmìlà e Ifá son complementos en la adivinación, coexisten, se imbrican, formando un todo.

Oráculos

Quienes predicen y adivinan con Òrúnmìlà a través de estos oráculos son llamados Bàbáláwo u Oluos. Estas y estos pueden ser descendencia de otras Orishas, pero pueden convertirse en babalawos con el consentimiento de su Orisha madre o padre, y seguir el camino de Ifá. Comúnmente esto se conoce cuando se le hace el Itá y se comprueba si la persona religiosa no es médium ni de muertas y muertos, ni de Orishas (no se monta). Debe de alcanzar la perfección en todas su condiciones morales. Si aprueba todo esto, y con la responsabilidad de la madrina o padrino de que esto es cierto, puede llegar a ser Bàbáláwo. Además, para llegar a ser un verdadero Bàbáláwo debe de estudiar lo suficiente para conocer el cuerpo literario de Ifá. En la actualidad existen libros con información que personas religiosas de prestigio han ido recopilando y, en cierta forma, difundiendo la palabra de Ifá; pero en el pasado se basaba únicamente en la experiencia y las enseñanzas de la madrina o padrino hacia sus ahijadas y ahijados. Por lo tanto, muchos de los secretos se han perdido. Sin embargo, Òrúnmìlà da a las babalawas y babalawos el ashe o bendición para que nuestros ebbo tengan el efecto necesario para salvar a todo aquella persona que pida la ayuda y protección de las orishas.

Los atributos que utilizan los Bàbáláwos son:

  • El Tablero de Ifá (até, simboliza el mundo)
  • Òpèlè
  • Dos manos de ikines (semilla, nuez de kola)
  • Dos oráculos
  • Una pesa y su balanza
  • Un iddé (manilla o pulso de cuentas amarillas y verdes alternos)
  • Un cuje de álamo
  • Un irofá (o tarro de venado) con el que se golpea en distintas ceremonias
  • Un iruke (o escobilla de crin de caballo) que se utiliza para limpiar las malas influencias

Ofrendas y bailes

Las ofrendas a Òrúnmìlà incluyen chiva, pargo, gallina negra, paloma y venado, aunque en otras ceremonias puede serle ofrendado otro tipo de animales, que incluyen ceremoniales propios de tal hecho. Òrúnmìlà no tiene un baile específico, puesto que no se personifica o se sube, pero se ejecutan danzas en su honor, aunque sin ninguna característica especial. Se le toca en el lugar después de Oshún y comprende tres toques.

Patakìs (historias)

Patakì de Òrúnmìlà

Furibundo con sus descendientes al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones. Cuando nació Shangó, Elegba (su hermano) se lo llevó escondido a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara. Al poco tiempo nació Òrúnmìlà, el otro hermano, Elegbá, también temeroso de la ira de Obatalá, le enterró al pie de la ceiba y le llevaba comida todos los días. El tiempo transcurrió y un buen día Obatalá cayó enfermo. Elegba buscó rápido a Shangó para que le curara. Luego de que el gran médico Shangó curó a su padre, Elegguá aprovechó la ocasión para implorar de Obatalá el perdón de Òrúnmìlà . Obatalá accedió y concedió el perdón. Shangó lleno de gozo cortó la ceiba y de ella labró un hermoso tablero OPÓN y junto con él le dio a su hermano Òrúnmìlà el don de la adivinación. Desde entonces Òrúnmìlà dice: “Maferefun (bendición) ¨Elegba, maferefun Shangó, Elegbara”. También por la misma razón el ékuele de Òrúnmìlà lleva en la cadeneta un fragmento del collar de Shangó blanco (Fun fun) y rojo (Pupua) por una punta. Desde entonces Òrúnmìlà es el adivinador del futuro como intérprete del oráculo de Ifá, dueño del tablero y consejero de los hombres.

El trabajo en el cielo (Patakì Baba Ìwòrì Méji)

Estando en el cielo, Iwory era el olodu (apóstol) más antiguo de Òrúnmìlà. Era muy eficiente en el arte y las prácticas de Ifá. Crió varios sacerdotes celestiales y también tuvo muchos subtítulos trabajando para sí. Sin embargo, era muy engreído, lo cual explica por qué finalmente perdió su antigüedad ante Ejiogbe y Òyèkú Méjì, quienes eran mucho más jóvenes que él en el cielo. Hizo muchos trabajos en el cielo aunque de esto no existen cuentos, ya que no permitió a las personas que le seguían en el cielo que vinieran a la tierra, las cuales hubieran revelado sus trabajos celestiales aquí. Sin embargo, algunos de sus trabajos celestiales han sido contados por aquellas que se han beneficiado de los mismos.

El título de Eji-koko wòrì en el cielo era Kpau Yakata, quien hizo adivinación para el Sol, la Luna y la Oscuridad cuando estos partieron hacia el mundo.

Él aconsejó a los tres hermanos que hicieran sacrificio de la manera siguiente:

  • El Sol OJO debía hacer sacrificio con un montón de escobas, tela blanca, gallo blanco y una gallina blanca
  • La Luna OSHUPA debía hacer sacrificio con tela roja, un gallo carmelita y una gallina carmelita
  • La Oscuridad OKUKO debía hacer sacrificio con tela negra, un gallo negro y una gallina negra

Les aconsejó que hicieran sacrificio de manera que la gente del mundo pudiera honrarlos y respetarlos, pero más especialmente para que la gente no los pudiera mirar a la cara desdeñosamente. Lo más importante era que el sacrificio estaba destinado a darles poder y energía, lo que los haría indispensables donde quiera que fueran. La Luna dijo que ella era demasiado popular como para preocuparse por sacrificio alguno. La Oscuridad dijo que ella ya estaba dotada con los rasgos adecuados para exigir respeto y miedo donde fuere. También rehusó a hacer sacrificio alguno. El Sol fue el único que hizo sacrificio. Sin embargo, ya anteriormente la Luna OSHUPA había hecho sacrificio por amor, que es la razón por la cual la gente se alegra cuando ve la luna nueva.

Después de que el Sol hubiese hecho el sacrificio, se le dio el montón de escobas con las que hizo sacrificio para que las tuviera siempre en su mano, con el consejo de que debía apuntar a la cara de cualquiera que osara mirarlo de frente. Esos son los rayos del sol que deslumbran los ojos a quien trate de mirarlo directamente. Sin embargo, la energía que genera es la promotora de la vida en nuestro planeta al igual que cumple su propósito en el resto del sistema planetario.

A nadie le interesa mucho la Oscuridad, y no se la utiliza para ningún propósito tangible debido a que no hizo sacrificio. Por esta misma razón, a la Luna solo se le admira, pero ni se la teme como al Sol ni se le utiliza con fines productivos.

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Imagen: Representación artística de Elegua, en el folklor cubano. De Daydier Bernal Calvo, Do