La Venus Esquilina es una escultura en mármol de una mujer desnuda con sandalias y tocado realizada a una escala menor que la realidad.

Historia

Fue hallada en la colina Esquilina, en los Jardines Lamianos (uno de los jardines imperiales, ricas fuentes arqueológicas de esculturas clásicas)​ en 1874, durante las intensas tareas de construcción posteriores al Risorgimento efectuadas para acondicionar a Roma como la capital de Italia. Pronto pasó a la colección de los Museos Capitolinos,​ donde permanece, y su lugar de exposición es en el edificio Centrale Montemartini.​ Entre diciembre de 2006 y febrero de 2007, fue la pieza central de la exposición «Cleopatra y los Césares» en el Bucerius Kunst Forum at Hamburg,​ y, entre marzo y junio de 2007, estuvo en el Museo del Louvre en la exposición temporal sobre Praxíteles.

Estilísticamente la Venus Esquilina es un ejemplo de la escuela neoática «ecléctica» de Praxíteles, combinando elementos de varias otras escuelas: una idea praxiteliana de la forma femenina desnuda; un rostro, torso musculado y pequeños pechos altos del estilo severo del siglo V a. C.; y los muslos apretados típicos de las esculturas helenisticas. Sus brazos se romperían cuando la estatua cayó después de que el parque imperial en el que se erigía fuese abandonado tras la antigüedad. Los brazos han sido “restaurados”, metafóricamente, con frecuencia en pinturas inspiradas en esta escultura, pero no en forma de estatua.

Tema

El tema de las estatua se ha interpretado de diversas formas: como la Diosa romana Venus (posiblemente en la forma de Venus Anadiómena), como una bañista mortal desnuda, una versión femenina del Diadumeno, o un encargo ptolemaico, o una copia (quizá una copia encargada por el propio Claudio para los jardines imperiales).​

Diadumene, por Edward Poynter (1884)

Diadumene, por Edward Poynter (1884)

En el arte contemporáneo

La escultura inspiró muchas reconstrucciones artísticas en la década siguiente a su descubrimiento. Destacan entre ellas A Sculptor’s Model de Lawrence Alma-Tadema (1877) y Diadumene de Edward Poynter (1884). Ambos autores retrataron el modelo de la estatua en el momento de atarse el pelo con una tira de tejido (como con el tipo de estatua Diadumeno) en preparación para posar para la estatua o de tomar un baño, respectivamente. Poynter creía que esta era la reconstrucción correcta en parte porque los restos del dedo meñique de la mano izquierda son visibles en la parte trasera de la cabeza, lo que sugiere que su brazo izquierdo estaba levantado para sujetarse el pelo, mientras la mano derecho ataba la tela. En Museo Centrale Montemartini, la Venus Esquilina suele exhibirse actualmente detrás de una «piscina» (en realidad un panel de cristal en el suelo) como tributo a esta interpretación.

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